¿ES MALO SER EMOCIONAL? ASÍ FUNCIONA TU INSTINTO DE SUPERVIVENCIA

Seguro que más de una vez has escuchado la frase: “es que eres muy intensa”. Dando a entender que ser emocional es malo y un signo de debilidad. Mientras que ser racional es bueno y la manera correcta de pensar y actuar. Y esta creencia no es algo que venga de ahora, los antiguos griegos ya comparaban las emociones como “caballos descarriados” que la razón debe controlar y dominar.

Sin embargo, la neurociencia moderna ha derribado este mito, demostrando que la emoción y la razón no son opuestas, sino sistemas complementarios e inseparables. Vamos, que son amiguis y tú sin enterarte.

¿Qué significa realmente ser “emocional"?

Desde el punto de vista biológico, nuestro cerebro funciona como si tuviéramos instalado un software de seguridad de última generación que lleva miles de años perfeccionándose. Cuando decimos que alguien es emocional, lo que pasa es que su cerebro reacciona con mucha intensidad a lo que ocurre a su alrededor, es como si tuviera un radar más sensible para detectar qué es peligroso para su bienestar.

En una fracción de segundo, antes de que te dé tiempo ni a pensar, esa alarma se dispara y pone a todo tu cuerpo en marcha: el corazón se te acelera, la respiración cambia y tus músculos se tensan para reaccionar. Al final, ser emocional no es más que tener un organismo que responde a la realidad mucho antes de que tu parte consciente se entere de qué está pasando.

Beneficios de tener una naturaleza emocional

Nuestra naturaleza emocional es una herramienta de supervivencia increíble que nos hace mucho más eficientes de lo que pensamos. Estos son algunos de sus beneficios:

  1. Rapidez a la hora de tomar decisiones: Si tuviéramos que pensarlo todo con lógica pura y dura, no nos levantaríamos ni de la cama. Las emociones funcionan como una brújula que te dice «esto sí» o «esto no» en cuestión de segundos basándose en lo que ya has vivido. Sin emociones, seríamos incapaces de decidir incluso qué comer, como demostró el famoso caso del paciente «Elliott», quien mantenía su inteligencia intacta pero perdió su capacidad de sentir emociones.
  2. Mejora la memoria: ¿Te pasaba que te costaba recordar las fechas del libro de historia, pero la fecha de cuando tu mejor amiga y tú os hicisteis hermanas de sangre lo tienes grabado a fuego? Esto es porque las experiencias vinculadas a una emoción intensa se graban con mayor eficacia. Por eso aprendemos mucho mejor cuando algo nos motiva o nos divierte.
  3. Dan sentido de identidad y significado: Sin emociones, la vida sería como una película en blanco y negro y sin sonido. Son ellas las que hacen que las cosas tengan sentido y que sientas que tus acciones valen la alegría. Básicamente, son las que te hacen sentir que estás vivo y no simplemente «funcionando» como un robot.

Desventajas cuando el sistema se desequilibra

Aunque nuestras emociones pueden ser aliadas, cuando nos dejamos arrastrar por ellas y nos desequilibramos pueden tener sus desventajas.

  1. Impulsividad (el famoso “calentón”): A veces, la parte emocional de tu cerebro toma el mando, dejando a la parte racional castigada en una esquina. Si reaccionamos en vez de responder, puede que escupamos fuego por la boca y acabemos haciendo o diciendo cosas de las que luego nos podamos arrepentir.
  2. Quedarse «atascada» en lo malo: No tiene nada de malo sentirte triste o agobiado un día, estás viva y es algo que te va a suceder. El problema es cuando estás en la rueda del hámster dando vueltas sin parar a esa emoción.
  3. Crean miedos que no tienen sentido: La amígdala es tan buena guardando recuerdos de peligro que a veces se pasa de lista. Puede grabar un susto tan fuerte que luego te genera un pánico irracional (una fobia) ante algo que realmente no te va a hacer nada, y por mucho que te digas que «no pasa nada», tu cuerpo no te hace caso.

Entonces, ¿es malo ser una persona emocional? La ciencia lo tiene clarísimo y la respuesta es un no rotundo. Las emociones no son un estorbo para el pensamiento lógico, al contrario, son las que hacen que pensar tenga sentido. El kit de la cuestión no está en dejar de sentir o convertirnos en robots, sino en aprender a conocer las emociones y entender qué nos está pasando por dentro.
Si quieres saber cómo equilibrar tus emociones para que trabajen a tu favor y no en tu contra, tienes más información en el artículo “Equilibrio emocional a través de las 4R de la regulación emocional“

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