EQUILIBRIO EMOCIONAL A TRAVÉS DE LAS 4R DE LA REGULACIÓN EMOCIONAL

Si eres de las personas que cree que pensamiento y emociones van por separado, me alegra que empieces a descubrir que eso no es así.

Lo que piensas, lo que sientes en el cuerpo y las emociones que experimentas son un sistema increíblemente conectado que se comunican a una velocidad más rápida de lo que nuestra mente racional y consciente es capaz de procesar.

El cuerpo es el vehículo que nos permite experimentar, la razón el medio a través del cuál le damos sentido a lo que experimentamos, y las emociones son un mecanismo que nos permite evaluar situaciones a una velocidad más rápida para ayudarnos a sobrevivir.

Para ayudarnos a encontrar ese equilibrio y regular nuestro sistema emocional y nervioso, hoy te compartimos las 4 R de la regulación emocional:

R1: Reconocer

Lo que sucede en nuestra experiencia interna va muy rápido, en la mía propia también. Tan rápido que de golpe estamos sintiéndonos mal (tristes, enfadados, con miedo…) y reaccionando ante la vida sin darnos cuenta. ¿Te sucede a ti también?

Esto es causado por nuestra amígdala, que procesa la información que recibimos a gran velocidad, como una alarma que quiere protegernos, y desencadena en nosotros la respuesta emocional y ordena la explosión física que normalmente rechazamos, como ritmo cardíaco acelerado, sudor, temblor, tensión…

Todo esto antes de que nuestra mente racional llegue a procesarlo todo y los interprete como sentimientos.

Por eso este primer punto nos invita a parar, identificar la emoción que experimentamos, para después de forma consciente y voluntaria llevar nuestra atención al cuerpo y a lo que sentimos con una actitud de apertura a sentir todo con la máxima paz posible si no hay una amenaza real.

R2: Reflexionar

Una vez reconocida e identificada la emoción, que es como hemos comentado la respuesta biológica de supervivencia, es el momento de comprender el sentimiento que genera en nosotros. Es decir, el sentido racional consciente que le damos.

Porque cada emoción tiene un propósito: el miedo protegernos, la ira ayudarnos a superar obstáculos, etc.

Pero también es importante ser consciente de que en nuestro cerebro y, más concretamente, en nuestra memoria, se almacena información pasada con el propósito de ayudarnos a tomar la mejor decisión para la experiencia presente.

Pero quizás esa forma de reaccionar ante un acontecimiento como lo hicimos en el pasado no fue hábil y beneficiosa para nuestro bienestar emocional, y hoy podemos aprender a hacerlo de otro modo.

R3: Reencuadrar

Este punto es el que nos puede brindar una nueva posibilidad si nos abrimos a ello.

Pues aquí es donde el pensamiento consciente puede transformar al sentimiento generado de forma automática e inconscientemente a través de la amígdala y darles un nuevo sentido que sea más beneficioso y equilibrado para nuestra situación actual.

Es decir, empezar a ver las cosas desde otra perspectiva, quizás más amable y compasiva, con más confianza, etc., aunque en nosotros exista en ese momento el miedo, la tristeza u otras emociones difíciles.

R4: Regular y Responder

Es en este momento cuando podemos de forma voluntaria usar nuestra habilidad para identificar y conocer las emociones, en lugar de rechazarlas y reprimirlas, aprendiendo a dejar de reaccionar de forma automática, para usarlas y responder de forma consciente y creativa en pro de nuestro bienestar emocional.

Este es el proceso a través del cual vamos creciendo y aumentando nuestra inteligencia emocional, para cada vez dar una respuesta más equilibrada.

Es importante entender además de todo esto que de base vivimos en una sociedad la cual percibimos mayormente como una amenaza, en la que el estrés, la falta de tiempo e incluso de recursos pueden ser un compañero de viaje constante…

Sumado a las experiencias que hemos vivido de pequeños como discusiones en casa, experiencias de pérdida o abandono, situaciones de miedo, etc.., con las que yo mismo y muchas personas podemos sentirnos identificados, están condicionando nuestra respuesta ante el mundo hoy en día.

No pasa nada…lo bueno es empezar a ser conscientes de todo este proceso que sucede en nuestro interior, ser consciente de que la mente es maleable porque disponemos de un cerebro con gran plasticidad, y esto nos abre las puertas, siempre y cuando nosotros de forma consciente nos abramos a ello también, a cambiar todo el condicionamiento.

La regulación emocional no consiste en rechazar o suprimir lo que sentimos, ya que como comentamos en el artículo de “Bienestar emocional: Un viaje hacia ti misma” esto solo te va a llevar a sufrir más, sino a encontrar un equilibrio armonioso entre lo que sucede, lo que piensas y lo que sientes.

Estamos en una experiencia de vida llamada humana que es muy mágica, es un regalo, la cual conforme vamos dando pasos, con paciencia, voluntad y mucha compasión hacia nosotros mismos y nuestro proceso…empieza a ser más amable, más apacible y más llena de amor.

Deja un comentario