Si has llegado aquí es muy probable que sientas que estás saturada y agotada de la vida, por no decir que estás hasta las narices de todo y lo único que quieres es esconderte debajo de la manta para que nadie te moleste.
Para no llegar a estos extremos es importante cuidar tu bienestar emocional. Pero, ¿qué es el bienestar emocional?
Si piensas que es estar en equilibrio y calma a todas horas en todos los aspectos de tu vida, lamento decirte que no es así. No se trata de que todo esté bien, que no nos afecten las emociones y sepamos gestionarlas como el mismísimo Juan Roig gestiona Mercadona, con eficiencia y eficacia.
Estás viva, te van a suceder cosas desagradables y estás en todo tu derecho en enfadarte por ello. El bienestar emocional entra cuando te permites sentir cualquier emoción pero no te enganchas a ella como un garrapata sin soltarla ni a la de tres.
Entonces, ¿cómo logro ese bienestar emocional tan deseado? A continuación te dejamos 4 claves.
1. NO REPRIMAS TUS EMOCIONES
Está muy guay el vender la idea de ser un ser de luz que no le afecta las cosas negativas de la vida. Pero insisto, eres un ser humano. No eres un robot al que programar para dejar de sentir rabia, culpa o miedo. No es cuestión de gestionar las emociones, sino de relacionarte con ellas.
Saca de tu mente la idea de que hay emociones buenas y malas. La rabia no es mala, gracias a ella vas a alzar tu voz cuando se produzca una injusticia. ¿O prefieres estar callandote constantemente todo aquello que te molesta y te reconcome por dentro por no expresar y molestar a la otra persona?
El kit de la cuestión es cómo te relacionas con esa emoción, ¿la reprimes por miedo a molestar a los demás? ¿La escupes como fuego haciendo que arda todo a tu alrededor? ¿O la expresas desde el amor y la empatía hacia ti y la otra persona?
2. NO TE JUZGUES
Nadie nace aprendido. Fíjate en un bebé cuando empieza a andar. Se levanta, da un paso, se cae, se vuelve a levantar, se vuelve a caer. Y ahí sigue una y otra vez intentándolo hasta que lo consigue.
No está pensando: “ Mierda, me he vuelto a equivocar” “¿Por qué no soy capaz de aprender a andar?”. Simplemente lo intenta. Ten una actitud de aprendiz, como si fueras ese bebé, no te juzgues y sé amable con tu proceso. Estás aprendiendo y lo estás haciendo lo mejor que sabes con las herramientas que tienes ahora.
3. CONECTA CON EL MOMENTO PRESENTE
Suena a cliché pero si quieres lograr el bienestar emocional tienes que estar presente. Cuando conectas con tu cuerpo y tus sensaciones, dejas de estar en tu mente: repasando en bucle el pasado o proyectando futuros apocalípticos. Conecta con tu respiración. Siente la temperatura de las diferentes partes de tu cuerpo. Permítete sentir la emoción que está surgiendo en este momento.
Y sí, de vez en cuando, vas a pensar en la frase perfecta que le tendrías que haber dicho a tu jefe esta mañana cuando te llamó la atención. Es normal. Recuerda que eres ese bebé que está aprendiendo, alégrate de darte cuenta que se te ha ido la mente y vuelve a conectar con este momento presente.
4. ABRE TU MENTE A NUEVAS POSIBILIDADES
Todos tenemos unas creencias y pensamientos preestablecidos. ¿Eres team Nutella o Nocilla? ¿Apple o Android? ¿Café o té? Y de ahí no te mueve nadie “porque en mi casa siempre ha sido así”.
Ábrete a nuevas posibilidades. Cuestionate si lo que haces o piensas te ayuda, o por el contrario, te hace sufrir aún más. Como esa cena que no te apetece ir pero aún así vas de todos modos por no quedar mal. ¿Realmente te aporta ir o sería mejor quedarte en casa descansando?
El bienestar emocional no es estar sin problemas, pensar siempre en positivo y hacerlo todo perfecto. Es aprender a escucharte, expresarte y tratarte con más amor y menos exigencia. Ver que no hay emociones buenas y malas, todas son válidas y hay que aprender a relacionarse con ellas.