Si piensas que hay algo que falla en ti por tener ansiedad y no ser capaz de calmar tus emociones, puede que estés equivocada. Hoy en día con el ritmo frenético que llevamos (llevar a los niños al cole, trabajar 8 horas, ir al gym, cocinar, mantener la casa limpia… y puedo seguir así hasta mañana) lo raro sería que tu sistema nervioso no estuviera en alerta constante y quemado. Y así querida, es imposible calmarse.
Te pasas el día anticipándote a posibles peligros que la mayoría de veces ni siquiera suceden. No eres “débil” por sentir ansiedad, es que estás intentando llegar a todo y el cuerpo tiene un límite. Por eso, tu sistema nervioso no puede más.
¿Qué pasa en tu sistema nervioso?
La ansiedad es como ese vecino que pone la alarma del coche a las tres de la mañana por si acaso alguien pasa cerca. No hay un ladrón (un peligro real), pero la alarma suena «por si las moscas». Esto es lo que ocurre técnicamente en tu sistema nervioso:
- Un sensor averiado: En el cerebro tenemos la amígdala. Es como el vigilante de tu cabeza. En teoría, debería avisarte si te persigue un león, pero cuando tienes ansiedad, ese vigilante se toma tres cafés de más y empieza a gritar por cualquier cosa. Es tan sensible que hasta el vuelo de una mosca le parece un ataque terrorista.
- El «cóctel» de nervios: En cuanto la alarma salta, el cerebro manda una orden de emergencia. Se empiezan a liberar adrenalina y cortisol por todo el cuerpo. Es como si el cerebro te dijera: «¡Corre o pelea!». Por eso te pones a sudar, el corazón te va a mil y los músculos se te ponen tensos como cuerdas de guitarra. Tu cuerpo se prepara para pelear o salir corriendo, aunque tú solo estés sentada en el sofá viendo el telediario.
- Faltan los «frenos»: El cerebro tiene unos líquidos (neurotransmisores) que nos ayudan a calmarnos, como el GABA o la serotonina. Cuando tienes ansiedad, es como si a tu coche se le gastaran las pastillas de freno; por mucho que quieras parar la rumiación de pensamientos, al cerebro le cuesta «frenar» la excitación.
¿Cómo equilibrar de nuevo el sistema nervioso?
- No luches: Sé que puede parecer raro, pero si intentas calmar tu ansiedad luchando contra ella lo único que vas a conseguir es que crezca. Aunque parezca contradictorio, hay que permitirse sentir la ansiedad y dejar que se exprese sin juzgarte.
- Utiliza tu respiración: Probablemente no lleves en el bolso una bolsa de papel para respirar en ella y calmar tu sistema nervioso, pero sí puedes utilizar el ejercicio de recuperación respiratoria. Consiste en hacer una inspiración y expriración por la nariz, retener durante 2-5 segundos y volver a respirar de forma normal por la nariz durante 10 segundos, repite esta secuencia de retención y respiración hasta que te calmes.
- No esperar a estar saturada: Imagínate que eres una olla a presión que tiene un pitorrito muy pequeño por donde salir toda esa presión que hay en tu interior. Pues eso mismo estás hacienda cuando aguantas hasta que no puedes más. Dar espacio a tus emociones a diario, incluso cuando no estás saturada, evitará que llegues al límite y explotes.
No es normal sentir ansiedad por no llegar a todo, por pensar que estas fallando a los demás, aún dando el 110% de ti. No eres “débil” por no aguantar un poquito de presión. Paremos ya con lo de ser fuertes y aguantar vientos y mareas. En un mundo en el que cada vez intentamos hacer más y todo lo vemos como una amenaza, más que nunca debemos poner foco en priorizar aquello que nos hace sentir bien y nos calma, sin prisa y cocinando a fuego lento como hacían nuestras abuelas.