Puede que hayas normalizado ciertas cosas en tu día a día que te están minando tu salud mental y física. Las exigencias en el trabajo, mantener una casa de revista, hacer ejercicio todos los días para estar saludable, y así una lista interminable que es casi imposible cumplirla.
Pero que lo hayas normalizado no significa que sea saludable. Este ritmo frenético de estrés emocional diario suele ser como una pequeña gota constante. No es algo traumático que te haga reaccionar de una, pero va saturando tu sistema nervioso poco a poco. Aprender a identificar las señales del estrés diario y empezar a regularlo, te puede ayudar para evitar que pase factura a tu salud.
Las señales invisibles del estrés emocional
A menudo, el estrés no aparece con un cartel de neón avisando de que tienes que tomar medidas. Muchas veces es mucho más sutil y está camuflado en buenas intenciones para ser la mejor versión de ti misma. Estas son algunas de las señales que te avisan de que quizás te estás exigiendo demasiado.
- REACTIVIDAD E IRRITABILIDAD: Si sientes que explotas a la mínima y luego tienes que pedir perdón, quizás tu sistema nervioso te está avisando que no puede más. Que algo te moleste y reacciones de vez en cuando para marcar un límite no es malo, pero si es una constante… es muy probable que tu nivel de tolerancia emocional esté bajo mínimos.
- AGOTAMIENTO MENTAL: Esa sensación de ir a dormir y que tu mente decida que es momento de hacer un repaso a todo lo sucedido en el día que no salió como esperabas y lo que no se te puede olvidar para el día siguiente. Aunque te sientes agotada, tu mente no llega a desconectar y esto hace que al día siguiente se te olviden las cosas, te sea difícil tomar decisiones sencillas o tengas la sensación de niebla mental.
- TENSIÓN EN EL CUERPO: El estrés emocional se manifiesta a través del cuerpo. Si sientes tensión en las mandíbulas (bruxismo), hombros cargados, dolor de cabeza recurrente o molestias digestivas aun cuando intentas comer bien, es muy probable que tu cuerpo esté en alerta y sea incapaz de relajarse, incluso cuando duermes.
- NECESIDAD DE TENER TODO BAJO CONTROL: Incluso cuando intentas desconectar y tomarte un día de relax, tu mente quiere tenerlo todo controlado. Y cuando no es así…el corazón se te dispara, entras en cólera y ese maravilloso día de desconexión se ve arruinado por no salir todo perfecto según lo tenía planeado tu mente.
Estrategias para empezar a regular tu estrés emocional
La regulación emocional no es algo puntual, sino un hábito diario que integrar en tu día a día. Aquí te propongo cómo puedes empezar a bajar el nivel de cortisol diario:
1. Soltar el perfeccionismo
Uno de los mayores obstáculos para regular el estrés es la creencia de que debes ser capaz de todo en todo momento. Existe una presión invisible por ser la profesional perfecta, la madre presente, la pareja ideal y mantener un estilo de vida Instagrameable.
Cuando no logras alcanzar esa perfección, aparece la culpa, sientes que estás fallando y eres “débil”. Por eso, el soltar el perfeccionismo y saber que nadie hace todo bien las 24 horas del día hace que mucho del estrés emocional desaparezca. Recuerda el refrán “Más vale hecho que perfecto” y suelta la carga de tener que hacerlo todo bien.
2. Crear espacios de "no hacer"
¿Te acuerdas cuando eras pequeña y le decías a tus padres “me aburro”? ¿Cuándo fue la última vez que dijiste o pensaste eso? Queres ser productiva todo el tiempo, incluso cuando estás meditando, no dejas espacios en tu día a día para no hacer nada.
Al crear espacios de “no hacer” permites que tus pensamientos y emociones puedan expresarse y la creatividad vuelva a aparecer como cuando eras pequeña. No hay nada de malo por estar sentada mirando al infinito y rascarte el parrus, que seguro que lo tienes más que merecido.
3. Establecer límites claros
No puedes decir “sí” a todo el mundo, porque eso significa que te estás diciendo “no” a tí misma. La vida es cambiante y tus prioridades también, por eso va a ver momentos en tu vida que tendrás que decir “no” a ciertas personas o planes.
Aprender a poner límites a las demandas externas puede ser duro al principio. Pero con el tiempo vivirás en tus propias carnes lo beneficioso que fue no ir a ese plan con las amigas y quedarte descansando en casa.
No eres una máquina diseñada para producir sin descanso; eres un sistema biológico que necesita ciclos de actividad y recuperación. Al soltar la exigencia de perfección y permitirte transitar el día con más compasión hacia ti misma, estás enviando el mensaje más potente que tu sistema nervioso puede recibir: estás a salvo. La verdadera autoridad sobre tu vida no nace de controlarlo todo, sino de saber cuándo es el momento de soltar y respirar.